Grudco-Mullan nació de una idea simple: combinar la experiencia de dos profesionales, unidas por una larga amistad y valores compartidos, para ofrecer a empresas y particulares un acompañamiento jurídico riguroso, profundamente humano y estratégico.
Nuestra historia comienza en 2008, cuando Irina Grudco y Sonja Mullan se conocieron en el Certificado en Relaciones Industriales de la Université de Montréal. Un año después, ambas fueron seleccionadas para el Bachillerato en Relaciones Industriales. A lo largo de sus estudios se desarrolló una sólida amistad, basada en una misma visión del trabajo: integridad, excelencia, rigor, apoyo mutuo y el compromiso de actuar siempre con profesionalismo.
Tras graduarse en 2011, sus caminos tomaron direcciones distintas, pero siguieron guiados por la misma pasión: intervenir donde los asuntos son más complejos y ayudar a los clientes a encontrar soluciones concretas.
Irina Grudco estudió luego derecho en la Université du Québec à Montréal (UQAM) y construyó una carrera como abogada y asesora jurídica en diversas áreas. Su experiencia abarca las relaciones laborales, la propiedad intelectual, el derecho corporativo, la resolución de disputas y la mediación. Esa amplitud de experiencia le da una visión integral de los asuntos jurídicos que enfrentan empresas y particulares. Reconocida por su enfoque estratégico, privilegia la negociación para alcanzar acuerdos eficaces, sin dejar de estar lista para defender con firmeza los intereses de sus clientes cuando la situación lo exige.
Sonja Mullan, por su parte, desarrolló una carrera en gestión de recursos humanos, relaciones laborales y cumplimiento regulatorio. Durante más de quince años ocupó puestos de alta dirección asesorando a empleadores de los sectores privado y público, en particular en construcción, transporte, servicios policiales y los sectores minero e industrial. Su enfoque, siempre orientado a la gestión de riesgos y el cumplimiento jurídico, la convirtió en una socia estratégica reconocida. Movida por el deseo de ofrecer a sus clientes un acompañamiento aún más completo, emprendió a su vez estudios de derecho.
Casi 15 años después de iniciar sus carreras, sus caminos volvieron a cruzarse. Para entonces, Irina Grudco había fundado su propio despacho, GI-LAW, mientras Sonja Mullan comenzaba su práctica jurídica.
Muy pronto fue evidente: sus especialidades se complementan de forma natural y comparten la misma visión de su profesión.
«Creemos que un buen asesor jurídico no se limita a decirle al cliente qué hacer. Se toma el tiempo de explicar, educar y construir una relación de confianza, para que cada decisión se tome con pleno conocimiento — no por miedo o incertidumbre. Hemos trabajado en el corazón de las organizaciones. Conocemos sus realidades, sus desafíos y sus limitaciones, porque los hemos vivido. Es esa experiencia práctica la que nos permite ofrecer un acompañamiento a la vez jurídico, estratégico y profundamente humano.»
Así nació Grudco-Mullan —
Al reunir casi 30 años de experiencia combinada, hemos creado un despacho que va más allá de la simple opinión jurídica. Entendemos las realidades operativas de las empresas, los desafíos de la gestión de recursos humanos, las exigencias regulatorias, los objetivos de negocio de nuestros clientes y los problemas humanos en juego. Esa comprensión nos permite proponer soluciones concretas, pragmáticas y adaptadas a cada situación.
Hoy, Grudco-Mullan es ante todo el reflejo de una relación de confianza que dura más de quince años. Creemos que el derecho debe ser accesible, que cada cliente merece una escucha atenta y que las mejores soluciones nacen de una verdadera comprensión de sus necesidades.
Ya sea usted una empresa en crecimiento, un empleador, un emprendedor o un particular, nuestro compromiso es el mismo: ofrecerle un acompañamiento jurídico de calidad, personalizado y orientado a resultados duraderos.